El libro es nuestro amigo

El libro es nuestro amigo
El libro es nuestro amigo. Cuando un niño o un adolescente leen tiene la posibilidad de asomarse a mundos inusitados

El valor de las letras

Cuando un niño o un adolescente lee, vuela con su imaginación al infinito. Las letras nos hacen cabalgar sobre mundos extraordinarios, ser princesas entre castillos de ensueño, héroes salvadores de la humanidad o alegres saltamontes rodeados de mariposas y ráfagas de brisas primaverales. Podemos elevarnos con la quilla de algún barco pirata, saltar de una nave hacia el espacio sideral o cruzar la puerta de la realidad hacia sitios fantásticos. La literatura es magia para nuestra primera infancia tanto como aventura en la adolescencia o pasión en la juventud. Los cuentos, poemas y relatos son las alas del alma.

¡Como Alicia en el País de las Maravillas...pasemos juntos del otro lado!


Any Carmona

martes, 23 de agosto de 2011

AVE FENIX (Para Mateo) por Any Carmona
















AVE FENIX (para Mateo)

Desde un lugar de gorrión herido
que libraba la batalla del ser,
volaste hasta la mano de tu padre.
El acarició tu sien con tibias gotas de agua
y abrigó tus pequeñas alas con dulce voz.
Sobre doradas hojas caminaste
al nido seguro de mamá.
Donde su leche tierna te alimenta
y su seno de almíbar te rescata.
Ave Fénix,
eres la prueba tangible
de todo el Amor de Dios.


Abuela Any


Phoenix (to Matthew)


From a wounded sparrow
to fight the battle of being,
flew to the hand of your father.
He stroked your head with warm water drops
and your little wings wrapped in his sweet voice.
You walked on golden leaves,
to  mommy’s safe nest.
There, her tender milk feeds you
and the syrup from her lap rescues you.
Phoenix,
are tangible proof
of all the Love of God.




Any Grandmother

viernes, 19 de agosto de 2011

SI SOMOS LIBRES


Si somos libres

No hay revolución sin revolucionarios,
los revolucionarios de todo el mundo
somos hermanos.

José de San Martín


Los pueblos de todo el mundo
levantados están
contra el antiguo amo.
Cual olas de viento y fuego,
arrea la furia,
sus sentimientos.
Y por las calles de Madrid,
los “indignados” lloran.

No puede el sacro imperio
revolver sus rojas llagas.
Ni desangrar aún más
sus doloridas lágrimas.
Porque permanecerán
hasta el final
en las calles del olvido
sus banderas flameantes,
rojas y blancas.

Los pueblos de todo el mundo
se han despertado
de un injusto sueño.
Al antiguo amo muestran lo abusivo
de su quehacer malvado.
¿Cómo deshollinar sorderas,
deshacer nudos
y abrir cerrojos?
¿Cómo, si no ve ni entiende nada?

No ve que una herida purulenta
se extiende por territorio hermano.
Son la injusticia y el agravio.
Desde allí se oyen pequeños gritos
que son grandes llamas.
En ofrendas de sed seca
e indoblegables almas .

Grita Chile su pasión desnuda.
Por la sabiduría que es un arma
y la luz que es la palabra.
Con uñas y dientes se desangra.
Más el amo imperturbable mira
desde las alturas de su torre.
Con la libertad amarrada de los pies
y el amor herido por la espalda.

Pero el mundo de la abundancia
está cayendo.
Suenan disparos desde el horizonte.
Minorías doradas levantan sus voces,
sus miradas miopes mienten
a todas luces.
El Norte unido no puede esconder
sus muertos
y ya nadie le cree.
El León  agoniza, lo sabemos.
Somos ese pueblo hermanado
que seguirá luchando.

Porque como dijo el gran capitán:
- Si somos libres, todo nos sobra.


ANY CARMONA

ELPRINCIPITO por ANTOINE SAINT EXUPERÍ (Para niños y jóvenes desde 10 años)

CÁPITULO XXI:

Fue entonces que apareció el zorro:
- Buen día - dijo el zorro.
- Buen día – respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta pero no vio a nadie.
- Estoy aquí – dijo la voz –, bajo el manzano...
- Quién eres ? – dijo el principito. – Eres muy bonito...
- Soy un zorro – dijo el zorro.
- Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste...
- No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado.
- Ah! perdón – dijo el principito.
Pero, después de reflexionar, agregó:
- Qué significa "domesticar" ?
- No eres de aquí – dijo el zorro –, qué buscas ?
- Busco a los hombres – dijo el principito. – Qué significa "domesticar" ?
- Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. Es bien molesto ! También crían gallinas. Es su único interés. Buscas gallinas ?
- No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa "domesticar" ?
- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..."
- Crear lazos ?
- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo...
- Comienzo a entender - dijo el principito. – Hay una flor... creo que me ha domesticado...

- Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas...

- Oh! no es en la Tierra – dijo el principito.
El zorro pareció muy intrigado:
- En otro planeta ?
- Sí.
- Hay cazadores en aquel planeta ?
- No.
- Eso es interesante ! Y gallinas ?
- No.
- Nada es perfecto – suspiró el zorro.
Pero el zorro volvió a su idea:
- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo...
El zorro se calló y miró largamente al principito:
- Por favor... domestícame ! – dijo.
- Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
- Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestícame !

- Qué hay que hacer ? – dijo el principito.

- Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...
Al día siguiente el principito regresó.
- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos.
- Qué es un rito ? – dijo el principito.
- Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Entonces el jueves es un día maravilloso ! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.
Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida:
- Ah! - dijo el zorro... - Voy a llorar.
- Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara.
- Claro – dijo el zorro.
- Pero vas a llorar ! – dijo el principito.
- Claro – dijo el zorro.
- Entonces no ganas nada !
- Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo.
Luego agregó:
- Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto.
El principito fue a ver nuevamente a las rosas:
- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.
Y las rosas estaban muy incómodas.
- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.
Y volvió con el zorro:
- Adiós – dijo...
- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.
- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.
- Es el tiempo que he perdido en mi rosa... – dijo el principito a fin de recordarlo.
- Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito a fin de recordarlo.

jueves, 11 de agosto de 2011

SMALL MATTHEW


Small Matthew

Beautiful angel,
tenderness of the sky.
You came to the family
to receive love.

Dew blade,
grain of sand,
sugar cube,
drop of honey.

Small Matthew,
born slowly
preparing your arrival
of milk and purity.

Your eyes wide
with tears of life,
from the silent look
at this cruel world.

Fear not little baby,
your parents are waiting
with arms flying
and singing lullabies.

In almond basket
with mattress of clouds,
a roses bath
and a moon diaper.

I love you, baby,
my first grandson.
Lean confident
upon my heart.


Mateo chiquito

Hermoso angelito,
ternura del cielo,
llegaste a la familia
a recibir amor.

Brizna de rocío,
granito de arena,
terrón de azúcar,
gotita de miel.

Mateo chiquito,
naciste despacio,
preparando tu arribo
de leche y candor.

Tus ojos asombrados
con lágrimas de vida,
desde el silencio miran
este mundo cruel.

No temas bebito,
tus papis te esperan
con brazos voladores
y cánticos de cuna.

En moisés de almendra
con colchón de nubes,
un baño de rosas
y un pañal de luna.

Te amo bebé,
mi primer nieto varón.
Pósate confiado,
sobre mi corazón.



ANY CARMONA


sábado, 23 de julio de 2011

CONFESANDO INOCENTES por Manuel Cubero Urbano


El padre Molinero llevaba media vida dedicado a desasnar a las jóvenes generaciones del barrio. Treinta años, para ser exactos. De tal modo era ya parte viva de aquel extraño ente llamado barrio del Carmen que cada comienzo de curso se convertía en una especie de reencuentro con los fantasmas del pasado. Aunque lo de fantasmas es una forma amable de decirlo. Ojalá hubiesen sido tales. Realmente se trataba de reencarnaciones puras y duras de algunos elementos de infausta memoria.
El curso pasado, por poner un ejemplo, fueron tres fantasmas. Juntos y peligrosos, sólo la sangre fría y el conocimiento del material al que se enfrentaba podían garantizar al padre Molinero un posible triunfo sobre aquella terrible marabunta que amenazaba al colegio. Al pasar lista a su nuevo grupo de alumnos se encontró con tres nombres absolutamente familiares. Levantó su mirada, los observó fijamente y, luego de anotar algo junto a sus nombres, susurró: “igualitos a sus padres, gamberros habemus”.
Y acertó. ¿Cómo iba a fallar después de tantos años de experiencia conociendo a fondo aquellos espíritus inquietos? Porque el padre Molinero no sólo era profesor de aquella especie de materia prima tan moldeable como peligrosa al contacto humano, sino que, además, la escasez de religiosos en el centro lo obligaba a ejercer como padre espiritual de la tropa estudiantil. Así pues, junto a su formación científica y humanista, también las intimidades y furias desatadas de aquel ganado pasaban por el cedazo de su mano. 
Con santa paciencia y un corazón a prueba de bombas, todo iba sobre ruedas. Hasta que algún superior, agotadísimo en su labor educativa, debió pensar como aquella mamá que cada vez que sentía frío abrigaba a su niño. Dado que el referido superior se encontraba al borde de la locura por culpa de sus educandos, caviló que al padre Molinero debía sucederle otro tanto. Y, en un acto de caridad cristiana, decidió curar su enfermedad en el cuerpo del colega. Puso los hechos en conocimiento del Padre Provincial. Éste, aprovechando una de sus visitas al convento, lo llamó y...
-Verá –le dijo en la seguridad de que el padre Molinero estaría eternamente agradecido por la buena nueva-. Hemos pensado que después de tantos años dedicados a la dura tarea de la docencia, se ha ganado un merecido descanso.
-¿Descanso?
-Sí, claro. Mirando por su salud, hemos pensado –repitió lo de “hemos pensado” por aquello del plural mayestático- que en Cerromágina podrá descansar un par de años o tres. La dirección espiritual del convento de monjitas será para usted un relax que, sin lugar a dudas, le restituirá fuerzas para volver a la pelea con estas jóvenes fierecillas indómitas.
El padre Molinero calló como mandan los cánones. Luego miró disimuladamente la cara del Padre Provincial esperando sorprender ese esbozo de sonrisa que denunciase la broma de que acababa de ser objeto. Pero su superior, como si de un jugador de póquer se tratase, permanecía inexpresivo.
De broma nada, se dijo nuestro amigo en un susurro. Entonces un tenebroso pasillo imaginario se abrió frente a él. Al final, un confesionario oscuro e historiado con mil decoraciones abarrocadas aguardaba su llegada. Algo más lejos, confundidas entre sombras, las delicadas y discretas sombras de un grupo de monjitas esperaba con expresión beatífica la llegada de su nuevo confesor.
Agobiado ante aquella perspectiva, el padre Molinero extendió su mirada por el patio de recreo que divisaba desde la ventana. Dos chavales, ataviados con llamativos pendientes plateados y unos vaqueros convenientemente rotos algo más arriba de sus rodillas, intercambiaban discretamente un par de cigarrillos.
Esos van derechitos al servicio, se dijo con una sonrisa cómplice mientras, con su cuerpo, procuraba escamotear la escena a la mirada inquisitorial del Padre Provincial. Más allá dos preciosas chiquillas minifalderas cuchicheaban intercambiando fotos de sus cantantes preferidos...
… …
         -Ave María Purísima.
-Sin pecado concebida.
Sí, amigo lector, lo ha adivinado. Es la voz del padre Molinero. Sin duda cuando usted lo vio acercarse al confesionario no lo reconoció. Cosa lógica si consideramos que el descanso recetado por el Padre Provincial tiempo atrás encontró en su tripa un lugar ideal desde el que traducir los efectos de una vida relajada.
-Padre me acuso de que esta mañana me distraje unos segundos en misa... Es muy grave ¿verdad?... –la monjita, con una voz tan dulce que acabó por provocar en el padre Molinero una suave y reparadora somnolencia, se explayó tratando de convencer y convencerse de que aquella distracción podía acarrearle la condenación eterna.
-¿Algo más? –después de varias décadas oyendo confesiones de su amada marabunta, el padre Molinero aún no acababa de asimilar los nuevos pecados que había de perdonar.
-¿Le parece poco pecado, padre? Yo imploro la misericordia divina.
-No, hija, nada de eso, sí que es un pecado, pero... –después de tratar de convencer a la hermana de que había pecados bastante más graves, concluyó con una extraña penitencia-. Verá, hermana, el tema consiste en que para limpiar hay que ensuciar antes. Así que salga al jardín y grite con todas sus fuerzas “¡priora, guarraaa, caguendiez!”. Después rece un padrenuestro.
La monjita miró al confesor sin acabar de comprender. Éste se limitó a concluir de manera casi inaudible:
-Medite, hermana: ya sabemos que no es más limpio quien más lava, sino quien menos ensucia, pero… ¿qué es la vida sin una poquita de suciedad?

MANUEL CUBERO URBANO

domingo, 12 de junio de 2011

CABALLITO ALADO



Caballito alado
color de plata,
un prado de nubes
te espera en la meta.
Quiero volar
montada en tu lomo.
Subir por los aires
en un viaje estelar.

¡Ico, ico,
caballito alado!
No temas subir
al cielo muy alto.
Desplegar tus alas,
trotar con el viento.
Corcovear ante el rayo
que yo te sostengo.

La luz de la luna
será nuestro camino,
caballito alado,
orienta mi rumbo.
Suelta tus crines
galopando rápido
hacia los más altos
anhelos.


ANY CARMONA

miércoles, 25 de mayo de 2011

PAJARITO DE PAPEL por Any Carmona


Pajarito de papel
¡qué liviano eres!
Gira, gira.
Vuela, vuela.
Ave de juguete
de papel glacé.

Más rápido,
más alto.
¿Dónde estás?
La brisa te ha elevado,
el viento te llevó.

Voy detrás tuyo
por el cielo a volar.
No puedo alcanzarte,
salto y te quiero agarrar.
Pero te vas lejos,
pajarito de papel.

El viento sopla.
Ven, ven,
¡Uy!...¡No te veo más!


ANY CARMONA